Deportes infantiles y riesgo de traumatismo dental
Los deportes con choques entre participantes, golpes con objetos o caídas pueden causar traumatismos dentales en los niños. Entre las actividades que merecen atención están el rugby, el hockey, las modalidades de combate con contacto, el fútbol y el baloncesto. También puede haber lesiones al patinar o ir en bicicleta.
El nombre del deporte no basta para establecer una clasificación universal de riesgo. Importan los ejercicios que se realizan, la intensidad, la exposición a golpes y las protecciones. Conocer estas diferencias permite decidir qué precauciones necesita tu hijo.
Qué situaciones pueden provocar un golpe en la boca
Para valorar el riesgo, conviene explicar al dentista cómo entrena el niño y qué ocurre durante los partidos o las sesiones. Hay varios mecanismos que debemos tener en cuenta:
- Choques entre participantes, incluidos golpes con un codo, una rodilla o la cabeza.
- Impactos de un balón, una pelota, un stick, una raqueta u otro objeto.
- Caídas contra el suelo, obstáculos o material deportivo.
La velocidad, la superficie y las normas de la actividad también ayudan a entender cómo puede producirse una lesión. La Academia Americana de Odontología Pediátrica recomienda valorar la protección bucal en las actividades deportivas y recreativas con riesgo de traumatismo orofacial, es decir, de lesiones en la boca y la cara.
Deportes en los que conviene prestar atención
Actividades con contacto o impactos directos
En rugby, hockey y determinadas modalidades de combate puede haber colisiones o golpes dirigidos a zonas próximas a la cara. Al valorar unas clases de artes marciales para niños, pregunta qué contacto se permite y qué protecciones se utilizan. Practicar formas sin oponente y realizar combate con contacto son situaciones distintas.
Deportes de equipo con balones y choques
En fútbol, baloncesto o balonmano, un choque, un codazo accidental o un balonazo pueden afectar a los dientes. Que no los identifiquemos como deportes de combate no elimina ese riesgo.
Actividades en las que puede haber caídas
En patinaje, skate, ciclismo o gimnasia, una caída puede hacer que la boca golpee el suelo o algún elemento del entorno. La Asociación Dental Americana recuerda que también se producen lesiones dentales en actividades sin contacto entre jugadores.
Estos grupos describen mecanismos de lesión, no un ranking cerrado. El programa concreto, el nivel de práctica y las medidas de protección deben valorarse en cada caso.
Situaciones que conviene comentar con el dentista
Incisivos superiores muy adelantados
Cuando los dientes superiores sobresalen, pueden quedar más expuestos a un golpe frontal. Es un factor asociado al traumatismo dental que recoge la guía de la AAPD. Coméntalo con el odontopediatra u ortodoncista para valorar la situación de tu hijo, sin deducir por tu cuenta que necesita un tratamiento determinado.
Un traumatismo dental anterior
Si ya se ha roto o desplazado un diente, informa al dentista de la actividad deportiva que realiza. Ese antecedente y el estado actual del diente son datos útiles para su seguimiento y para decidir las medidas de protección.
Brackets u otros aparatos de ortodoncia
Un impacto puede dañar el aparato y hacer que roce o corte los labios y las mejillas. En actividades con riesgo de golpe, el protector debe ser compatible con la ortodoncia y adaptarse a los cambios de la boca durante el tratamiento, como explica la British Orthodontic Society.
Cómo elegir y cuidar un protector bucal
Un protector correctamente ajustado ayuda a reducir el riesgo y la gravedad de determinadas lesiones dentales. No elimina todos los riesgos ni sustituye al casco o a otras protecciones que requiera la actividad.
Existen modelos prefabricados, termoadaptables y confeccionados individualmente. Consulta cuál es apropiado para la edad, la dentición y el deporte de tu hijo. Si lleva ortodoncia, no elijas ni moldees uno sin comprobar antes su compatibilidad con el aparato.
Al probarlo, comprueba que:
- Se ajusta y permanece estable.
- Permite respirar con comodidad.
- No produce dolor ni lesiones por roce.
- Está íntegro y es compatible con la situación dental del niño.
Sigue las instrucciones de limpieza y guárdalo en un estuche ventilado. Revísalo si cambia la dentición, avanza el tratamiento de ortodoncia o aparecen desgaste, roturas o problemas de ajuste. Si está indicado para esa actividad, debe utilizarse también durante los entrenamientos.
Qué preparar antes de la próxima clase
Pregunta al monitor qué ejercicios se realizan, qué contacto está permitido y qué protecciones se exigen. Lleva esa información a la consulta dental para decidir si tu hijo necesita protector y cómo comprobar que sigue ajustando bien.
Guarda también el teléfono de vuestra clínica y comparte con los cuidadores la guía sobre qué hacer si un niño se rompe un diente durante las extraescolares. Si se produce una lesión, no esperes a la siguiente revisión rutinaria para pedir orientación.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Las medidas de protección deben adaptarse a la actividad y a la situación dental de cada niño.
Fuentes
- American Academy of Pediatric Dentistry. (2025). Policy on prevention of sports-related orofacial injuries. En The Reference Manual of Pediatric Dentistry (pp. 130–135; última revisión de la política en 2023). Consultar el documento.
- American Dental Association. (s. f.). Mouthguards. MouthHealthy. Consultar la guía.
- British Orthodontic Society. (2024). Mouthguards [Hoja informativa]. Consultar el documento.
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Odontóloga y cofundadora de Clínica Dental MónBlanc
Odontóloga, experta en Periodoncia, Implantología y Ortodoncia Invisible. Tras formarse en instituciones de prestigio como la UIC y la UB, en 2013 cofundó la clínica dental MónBlanc en Mataró. Su objetivo como especialista es claro: cuidar de la salud bucodental de sus pacientes y conseguir que sonrían sin complejos.
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